Wednesday, October 24, 2012

My Words. Mis Palabras. Pablo Neruda






















Poem 5 
by Pablo Neruda

For you to hear me,
My words
Thin out sometimes.
Like the seagulls draw lines on the beach.
A necklace, a drunken bell
For your hands smooth like grapes.
And I look at my words from a distance
They are yours more than mine.
They go climbing over my old pain like ivies.
They thus climb by the humid walls.
You are the guilty one of this bloody play.
They are fleeing my empty den.
You pervade everything, everything.
Before, they inhabited the solitude that you now enter,
They are accustomed more to my sadness than you.
Now I want them say what I want to tell you
So that you hear them what I want you to hear from me.
The wind of anguish still sometimes drag them.
Hurricanes of dreams still at times tumble them.
Listen to other voices in my painful voice.
Crying of old mouths, blood of old pleas.
Love me, companion. Do not abandon me. Follow me.
Follow me, companion, in this wave of anguish.
But  your love continues giving color to my words.
You are everything everywhere, everything.
I make with these words an infinite necklace
For your white hands, smooth as grapes.




Poema 5 
de Pablo Neruda

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.
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